MASTER PLAN REGENERACIÓN ALEPPO

Proyecto conceptual de regeneración urbana a partir de la destrucción generada en siria como consecuencia de la violencia que emana el ser humano por su ignorancia, indiferencia e intolerancia.

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En colaboración con:

Juan Manuel Chavez, Juan Pablo Ortiz.

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Un círculo existencial

circulo existencial

Por: Ricardo Nettel

Poco a poco fue abriendo los ojos sin saber en dónde se encontraba, la casi total ausencia de luz atenuaba cada uno de los objetos que lo rodeaban mientras él se encontraba en lo que la parte posterior de su cuerpo sentía como una cama. Su vista tardó en adaptarse a los grises y negros, sólo pensaba en recordar, aunque no lo lograba. Tal vez era ese mismo pensamiento el que evitaba que recapitulara cómo había llegado ahí. Su vista se adaptó al máximo y pudo notar que había un delgado haz de luz que parecía ser la parte de debajo de una puerta al final de la habitación que había él creado en su mente. Decidió levantarse, sabiendo que en ese hilo de tenue resplandor iba a encontrar una respuesta. Caminó lentamente esperando no golpearse con algo los pies, sensibilizando más el tacto de sus plantas y captando la forma en la que el piso iba cambiando de temperatura. Al llegar y sentir la inconfundible ráfaga de viento en los dedos de los pies estiró la mano para percatarse de la textura de madera que cubría lo que cada vez era más una puerta en su mente. Empujó sin saber por qué lo hacía, al hacerlo la lámina de madera se convirtió en un techo que lo cubría de una cortina infinita de aguanieve que al filtrar la luz del exterior brillaba haciendo que sus ojos lo hicieran sentir que había vuelto a nacer. Quedó pasmado por unos tres minutos, su mente había emblanquecido como si hubiera absorbido toda la luz que se irradiaba el exterior de la habitación que estaba a sus espaldas. Lentamente recobró el movimiento y vio sus manos, no las reconocía. El pánico se adueño de su existencia, pero no del todo, una parte de él sabía que existía una respuesta en el fondo de todo esto. Tomó su cara y la frotó hacia abajo, lo cual le ayudó a retomar la cordura, al voltear para reconocer el contexto en el que despertó se dio cuenta que no había absolutamente nada, solo un piso flotando dentro de un negro infinito. Intentando comprender qué sucedía se sentó justo en el centro de aquél cuadro de concreto. Cerró los ojos y sintió un cosquilleo que venía del piso, al retomar la vista se dio cuenta que alrededor de él estaba creciendo un césped de un verde resplandeciente, la suavidad de la alfombra natural se asemejaba a miles de listones de seda. Dedidió recostarse y disfrutar como si nada de lo que deseaba recordar fuera ya importante. Fue cayendo en un sueño muy profundo, la inconsciencia lo cubrió como un manto hasta estar totalmente fuera de aquella incertidumbre. Cerró los ojos, la puerta cerró…

 

Poco a poco fue abriendo los ojos sin saber en dónde se encontraba………

 

Hielo en la piel (un cuento)

Hielo en la Piel

“Comenzaba el verano de un año en el cual se esperaba el fin del mundo, no recuerdo cual era, durante mi corta vida ya había experimentado unos cuantos. Simplemente pensaba una y otra vez la procedencia de dichos pensamientos colectivos deseosos por un fin. De pronto los ojos que miraba mientras pensaba desaparecieron y tuve que retomar la vista de lo real abriendo mis párpados. Sin saber por qué mis mejillas estaban llenas de lágrimas, simplemente ignoré el sentimiento de desconcierto y salí de la cama para tomar un baño. Me quité la camisa de dormir primero, como era de costumbre para después entrar al baño y retirar el pantalón. Después de haber esperado por quince minutos a que se calentara el agua noté que no había la más mínima pizca de gas, lo cual me obligó a tomar un baño frío. No recordaba la última vez que había sentido esos escalofríos que produce el momento en que ese líquido que llamamos agua hace contacto con cada centímetro del cuerpo, tal como si mil pequeñas agujas de seda se metieran sutilmente en cada uno de los poros de tu cuerpo. Terminé de bañarme y me vestí adorando el calor que producía la ropa en mi cuerpo haciendo contraste con aquello que me hizo sentir la regadera. Recuerdo haber salido de mi casa cuando un pequeño saltamontes se posó en mi zapato, era un zapato café y el saltamontes lo era también. Lo primero que vino a mi mente fue que era posible que se estuviera escondiendo de algo, utilizando algún método de camuflaje, pero justo antes de que llegara a una conclusión saltó huyendo de mis incesantes pensamientos, como asustado de mi exhaustiva observación. Caminé a la tienda en donde había un señor calvo y compré unos cigarros, eran unos Delicados Dorados, abrí la cajetilla y fumé tres cigarros sentado en la banqueta observando a la gente pasar, imaginando sus vidas pasadas y prediciendo de manera considerablemente imaginativa lo que era posible que les sucediera. En el momento en que me sentí cansado de ver a la gente, regresé a mi casa, pero ya no estaba, lo cual me hizo descubrir que no tenía una y que todo lo que había sucedido fue creado por mi imaginación para evitar la realidad.” Lo hablaba como si fuera lo más natural que un ser humano pudiera decir. Era cómo si su corazón se encontrara sumergido en un plato lleno de vinagre. Ese sentimiento de estar encerrado lo volvía loco, no sabía por qué, solamente lo sabía. De pronto una idea cayó a su mente como un rayo en un campo de maíz. Esa idea no le quitaba ese sentimiento de desconcierto, pero lo guiaba a un lugar que él presentía sumamente descomunal e incomparable, un lugar dentro de sus propios pensamientos, un lugar llamado sueño. Al día siguiente despertó y a pesar de seguir encerrado, su mente y su corazón se encontraban en un estado distinto de percepción, o por lo menos eso era lo que él creía. Rodeado de paredes blancas, ahora él estaba seguro de que lo que lo rodeaba era un infinito posiblemente inalcanzable, se sentía libre, y aunque no encontraba la manera en la cual moverse no buscaba hacerlo, su mente se sentía tranquila. Pero toda la alegría y tranquilidad se vino abajo en el momento en el que percibió sin nunca voltear que atrás de él había una puerta, la cual lo obligaba a huir de aquella libertad, una libertad tan fuerte que lo encerraba en sí mismo.

 

Por: Ricardo Nettel

El ser humano y su huella.

por Ricardo Nettel G

 

“Saber que existe el tiempo es lo mismo que saber que existimos”

 

Al abordar este tema no quiero hablar del ser humano como un individuo o una especie, siendo que la manera correcta de entender al “ser humano” es como una acción. Como una descripción de lo que uno es al ser un humano. Se que al verlo de esta forma puede llegar a cambiar la percepción de una persona respecto a lo que uno describe como “sí mismo,” uno no habita este planeta como persona si no está colgado de lo que se está aparentando o más bien dicho siendo, ya sea de manera consciente o inconsciente. Esto pienso abordarlo desde la idea de la percepción y cómo el ser humano monta su vida y su entorno sabiendo que este es influenciado en su mayor parte por otros individuos que también son humanos.

 

La percepción humana, es la principal acción por la cual somos, esta nos forma y nos moldea, o simplemente nos contiene. Mediante ella somos aquello que nos caracteriza, la percepción es una descripción análoga a nuestro entorno que se refleja en nuestras acciones, sin embargo estamos rodeados de una realidad relativamente ficticia (valga la ironía) que altera aquello que es verdaderamente humano. Nuestros sentidos están siendo aplacados por la perspectiva visual, lo cual describe Steven Holl en el prólogo de Los Ojos de la Piel de Juhani Pallasmaa diciendo: “Hoy en día ‘la profundidad de nuestro ser’ pisa hielo fino”. Nuestra percepción está perdiendo detalle, los medios nos transmiten información cada vez más gráfica y detallada haciendo que nuestros sentidos no visuales vayan quedando rezagados ante todo el bombardeo mediático visual. Esto se refleja cada vez más fuertemente en, como diría Juan Ignacio Castiello “la huella que deja el ser humano por donde pasa”, la arquitectura. Aún así, la percepción no tiene un significado dentro de la inteligencia humana si no se relaciona con el lenguaje y la capacidad de interconectar aquello que absorbemos mediante los sentidos con nuestra existencia.

 

Este arte se vuelve cada vez más un hito visual, mas que un hito vivencial, excluyendo el resto de los sentidos y convirtiéndose en un escultura, aparentando y fingiendo.

 

Uno de los dos principios que, según Freud, rigen el funcionamiento mental es la finalidad humana de procurar el placer, placer que no solo abarca la vista, sino que envuelve todos los sentidos hasta lo más profundo de su existencia. El placer es una característica de la vida humana que es sumamente necesaria, mantiene cuerda a la gente, es cierto que la satisfacción de todas las necesidades provocan algún tipo de placer, sin embargo el ser humano no busca saciar sus necesidades para recibir a cambio una experiencia sexual. El ser humano busca el placer más allá de la necesidad de sobrevivir. Sigmund Freud diría que la sexualidad humana no solo se encuentra en el contacto físico del coito, sino en cada una de las acciones que nos producen una satisfacción física. Gran parte de la interacción humana, la cual también nos hace ser humanos, ayuda a saciar esa necesidad sexual. Narra Pallasmaa:

 

“Yo enfrento la ciudad con mi cuerpo; mis piernas miden la longitud de los soportales y la anchura de la plaza; mi mirada proyecta inconscientemente mi cuerpo sobre la fachada de la catedral, donde deambula por las molduras y los contornos, sintiendo el tamaño de los entrantes y salientes […] y mi mano agarra el tirador de la puerta al entrar en el oscuro vacío que hay detrás. Me siento a mi mismo en la ciudad y la ciudad existe en mi experiencia encarnada […] Habito en la ciudad y la ciudad habita en mi.”

 

Parecería que cada una de las sensaciones que produce cada una de las acciones que narra Pallasmaa son un vocablo distinto dentro de un lenguaje que habla con nosotros a través de distintos sentidos y de distintas interacciones, como si el andar del protagonista del párrafo estuviera platicando a través de su actuar con cada uno de los elementos que envuelven al cuerpo. Merleau-Ponty citado por Pallasmaa “Nuestro cuerpo es al mundo lo que el corazón al organismo: mantiene el espectáculo visible constantemente vivo, respira vida en él y lo preserva en sus adentros y con él forma un sistema” El recinto debe de también tener la capacidad de “ser humano” creando redes sensoriales que atraviesen y alimenten el cuerpo y por ende la mente humana, convirtiéndose en la persona misma. Existen pocos ejemplos con estas características, uno de ellos es la Capilla de Bruder Klaus Field hecha por Peter Zumthor, quien diría: “Para mí, la arquitectura no es principalmente acerca de la forma, no en absoluto.” Lo cual está sumamente fundamentado con este espacio que nos platica mediante los sentidos y la interacción con el cuerpo lo que se convierte poco a poco en una experiencia. La cimbra interior de la Capilla de Bruder Klaus no fue removida, fue quemada provocando que ese olor inconfundible se quedara encerrado o más bien cómodamente resguardado. La apertura en el techo provoca que se cree una ráfaga de viento que constantemente está enfriando el espacio y sometiendo a los cuerpos que habitan el espacio a sumergirse en la frescura y el sonido del viento atravesando el espacio y acariciando la piel del los que habitan.

Capilla Bruder Klaus por Peter Zumthor

 

El espacio arquitectónico y urbano debe de ser sexual; proporcionar pequeños detalles placenteros tanto climáticos, olfativos, auditivos y visuales, los cuales, si uno se basa en las teorías freudianas referentes al placer y la sexualidad humana, crean un recinto que facilita e inculca una mejor convivencia entre los individuos permitiendo que estos puedan ser humanos al interactuar unos con otros.

 

Tomando en cuenta todo lo dicho anteriormente, la pregunta: ¿qué es el ser humano? Solo se complejiza más ante la presencia de aquel que es humano. No solo la arquitectura debe de envolver al ser humano, el ser humano debe de también envolver a la arquitectura mediante sus sentidos, la arquitectura no tiene sentido y forma de existir sin un ser humano que la sienta al percibirla. George Berkeley diría que es la mente de las personas la que crea la realidad, dando por hecho que un sonido no es un sonido si no existe alguien para escucharlo, las vibraciones que transporta la materia solo son eso hasta el punto en que un cerebro humano al serlo las interpreta como un estruendo sonoro o un simple chiflar del aire. El individuo no es humano sin un espacio creado por sí mismo en el cual y con el cual interactuar, ya que este espacio llamado arquitectónico o urbano es el medio ambiente ya filtrado por toda la capacidad sensitiva de la persona, es una huella que describe todo lo que uno vive como aparato perceptivo, pensante y analítico. El ser humano resguarda a la arquitectura porque sin él la arquitectura simplemente no es, así como el ser humano simplemente no logra ser sin ella. Desgraciadamente hoy en día la arquitectura poco a poco está dejando de ser una bella huella que adorna el lienzo del caminar de la historia humana, que describe cada uno de los sentidos perceptivos posibles, esta huella se está convirtiendo en el simple reflejo de la realidad filtrada por la vista y toda la superficialidad que mancha a la forma.

 

La violencia que envuelve hoy en día la vida de la ciudad, es un reflejo evidente de la falta de sexualidad en los espacios tanto arquitectónicos como urbanos. La arquitectura se está convirtiendo en un dulce para los ojos que sabe amargo y rasposo a todos los demás sentidos, se están inundando las ciudades de hitos visuales que asombran por un momento, pero violentan a la gente. Siendo que el supuesto trabajo principal de quien urbaniza y construye es fomentar la convivencia y existencia humana a través del espacio arquitectónico.

 

 

Bibliografía:

 

Merin, Gili. “Peter Zumthor: Siete Observaciones Personales Sobre La Presencia En Arquitectura.” ArchDaily México. ArchDaily México, 11 dic. 2013. Web. 27 abr. 2016.

 

Castiello Chavez, Juan Ignacio. “Entrevista a Juan Ignacio Castiello por Ricardo Nettel” Noviembre 2015. Consultada 27 abril 2016

 

Merleau-Ponty, Maurice, Signes, Éditions Gallimard, Paris, 1960 (versión castellana: Signos, Seix Barral, Barcelona, 1964)

 

Pallasmaa, Juhani. “Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos” Editorial Gustavo Gili, 2012. 26 abr. 2016

 

Velázquez, Alejandra. De lo visible y lo invisible. La teoría de la visión en Berkeley vs. Descartes. UNAM. Web. 27 abr. 2016. http://ru.ffyl.unam.mx:8080/bitstream/10391/1181/1/14_Anuario_Filosofia_2008_Velazquez_145-151.pdf